lunes, 16 de enero de 2012

Guns n' Roses: ¿se juntan?

La banda de "forajidos" ingresará con honores en el Salón de la Fama, y la industria sólo pide que se vuelvan a juntar. Axl dijo que está dispuesto y Slash habló con La Nacion: "Todo puede suceder".

¿Podrá la industria de la música tentar una vez más a dos tórtolos peleados desde hace veinte años para que se vuelvan a juntar?

¿Encontrará alguien los argumentos para convencerlos de que aquello no fue tan terrible,
que tuvieron sus buenos momentos, inolvidables por cierto, que las diferencias siempre se zanjan, que el negocio los necesita, que es por un tiempo y "después tasa tasa...", que son los únicos y que es la última oportunidad, que vamos, que es ahora o nunca, vos y él, una vez más, por los viejos tiempos?

El 14 de abril habrá una nueva ceremonia del Salón de la Fama del Rock & Roll, y para este 2012 los anfitriones -una suerte de jurado patovica que decide quién entra y quién no en "el club de los grandes" de la historia del rock and roll- les darán la bienvenida a los Guns n'Roses, a 25 años de su aclamado álbum debut, Appetite for Destruction. De forajidos al salón de la fama.

Veinte días atrás, Axl Rose movió la primera pieza y le dijo al L. A. Times: "Tengo emociones encontradas sobre lo que realmente es en la actualidad el Salón de la Fama del Rock and Roll, pero, al mismo tiempo, para muchos fans significa algo y están contentos con todo esto. Entonces, no quiero quitarles esa alegría", y concluyó que no tendría problemas en reunirse, pero sólo hizo referencia a un encuentro con Slash y el baterista Duff McKagan. "De todas formas, no sería una reunión completa", sentenció.

¿Y Slash? Preguntémosle.

El guitarrista de los pelos enrulados sobre sus ojos está promocionando la salida de su último DVD, Made in Stoke, el registro de un concierto realizado el 24 de julio del año pasado en la ciudad que lo vio crecer, Stoke-On-Trent, en Staffordshire, Inglaterra (ver aparte). De allí que este confeso adicto al Angry Birds -esos pajaritos enojados que vuelan por celulares y computadoras de aquí para allá- levanta la vista de su tableta por un momento y atiende el teléfono de su casa en Los Angeles, Estados Unidos; aunque sepa muy bien que por estos días los focos están puestos más en la posible reunión de Guns n'Roses, que en su carrera solista. "¿De dónde llamás?", pregunta cuidadoso. "Oh, me encanta tu país", lanza a manera de piropo/colchón.
En marzo de 2004, a punto de parir un nuevo proyecto musical bautizado Velvet Revolver, Slash habló con La Nacion y por entonces confesaba que sería estúpido de su parte volverse a juntar con su ex amigo y compañero de ruta Axl Rose. "Hace ocho años que no hablo con él."

-Cuando Axl te echó de la banda, ¿qué dijiste?

-"¡Qué bueno!" Esas fueron las últimas palabras que nos cruzamos.
Ocho años más tarde, la misma pregunta encuentra otra respuesta. "Yo me fui de la banda porque era lo que él quería. A todos nos pasó lo mismo. Pero no tengo problemas en encontrarme con él, ni siquiera me parece gran cosa que él haya seguido utilizando el nombre del grupo durante tanto tiempo. La verdad es que no tengo idea de qué pasará en el Salón de la Fama. Yo voy a ir y todo puede suceder."

La invitación cursada por el Salón de la Fama llegará apenas tres meses antes del 25° aniversario de Appetite for Destruction, el álbum que hizo grandes y famosos a este par de rockeros para siempre. De allí que no sea casualidad que de ese disco, tanto Slash como Axl continúan interpretando en sus shows temas como "Welcome to the Jungle", "Nightrain", "Mr. Brownstone", "Sweet Child o' Mine", "Rocket Queen" y "Paradise City", canción con la que ambos cerraron sus conciertos el año pasado.

En épocas de reediciones al palo, los planes de un regreso a la altura de Guns n'Roses incluirían una ampliación de aquel álbum de las calaveras en la tapa y, si todo sale bien en el Salón de la Fama -en la ceremonia del 14 de abril también se les abrirán las puertas a Beastie Boys, Donovan, Red Hot Chili Peppers, The Faces y Laura Nyro-, seguramente, se hablará de una gira mundial, un disco con canciones nuevas y todas esas fantasías que por estos días les quitan el sueño tanto a los fanáticos del grupo como a los poderosos de la industria de la música, ansiosos por más regresos que muevan la rueda de la nostalgia rockera una y otra vez.




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