La banda de "forajidos" ingresará con honores en el Salón de la Fama, y
la industria sólo pide que se vuelvan a juntar. Axl dijo que está
dispuesto y Slash habló con La Nacion: "Todo puede suceder".
¿Encontrará alguien los argumentos para convencerlos de que aquello no fue tan terrible,
que tuvieron sus buenos momentos, inolvidables por cierto, que las diferencias siempre se zanjan, que el negocio los necesita, que es por un tiempo y "después tasa tasa...", que son los únicos y que es la última oportunidad, que vamos, que es ahora o nunca, vos y él, una vez más, por los viejos tiempos?
El 14 de abril habrá una nueva ceremonia del Salón de la
Fama del Rock & Roll, y para este 2012 los anfitriones -una suerte
de jurado patovica que decide quién entra y quién no en "el club de los
grandes" de la historia del rock and roll- les darán la bienvenida a los
Guns n'Roses, a 25 años de su aclamado álbum debut, Appetite for
Destruction. De forajidos al salón de la fama.
Veinte días atrás, Axl Rose movió la primera pieza y le dijo al L. A.
Times: "Tengo emociones encontradas sobre lo que realmente es en la
actualidad el Salón de la Fama del Rock and Roll, pero, al mismo tiempo,
para muchos fans significa algo y están contentos con todo esto.
Entonces, no quiero quitarles esa alegría", y concluyó que no tendría
problemas en reunirse, pero sólo hizo referencia a un encuentro con
Slash y el baterista Duff McKagan. "De todas formas, no sería una
reunión completa", sentenció.
¿Y Slash? Preguntémosle.
El guitarrista de los pelos enrulados sobre sus ojos está promocionando
la salida de su último DVD, Made in Stoke, el registro de un concierto
realizado el 24 de julio del año pasado en la ciudad que lo vio crecer,
Stoke-On-Trent, en Staffordshire, Inglaterra (ver aparte). De allí que
este confeso adicto al Angry Birds -esos pajaritos enojados que vuelan
por celulares y computadoras de aquí para allá- levanta la vista de su
tableta por un momento y atiende el teléfono de su casa en Los Angeles,
Estados Unidos; aunque sepa muy bien que por estos días los focos están
puestos más en la posible reunión de Guns n'Roses, que en su carrera
solista. "¿De dónde llamás?", pregunta cuidadoso. "Oh, me encanta tu
país", lanza a manera de piropo/colchón.
En marzo de 2004, a punto de parir un nuevo proyecto musical bautizado
Velvet Revolver, Slash habló con La Nacion y por entonces confesaba que
sería estúpido de su parte volverse a juntar con su ex amigo y compañero
de ruta Axl Rose. "Hace ocho años que no hablo con él."
-"¡Qué bueno!" Esas fueron las últimas palabras que nos cruzamos.
Ocho años más tarde, la misma pregunta encuentra otra respuesta. "Yo me fui de la banda porque era lo que él quería. A todos nos pasó lo mismo. Pero no tengo problemas en encontrarme con él, ni siquiera me parece gran cosa que él haya seguido utilizando el nombre del grupo durante tanto tiempo. La verdad es que no tengo idea de qué pasará en el Salón de la Fama. Yo voy a ir y todo puede suceder."
La invitación cursada por el Salón de la Fama llegará apenas tres meses antes del 25° aniversario de Appetite for Destruction, el álbum que hizo grandes y famosos a este par de rockeros para siempre. De allí que no sea casualidad que de ese disco, tanto Slash como Axl continúan interpretando en sus shows temas como "Welcome to the Jungle", "Nightrain", "Mr. Brownstone", "Sweet Child o' Mine", "Rocket Queen" y "Paradise City", canción con la que ambos cerraron sus conciertos el año pasado.
En épocas de reediciones al palo, los planes de un regreso a la altura de Guns n'Roses incluirían una ampliación de aquel álbum de las calaveras en la tapa y, si todo sale bien en el Salón de la Fama -en la ceremonia del 14 de abril también se les abrirán las puertas a Beastie Boys, Donovan, Red Hot Chili Peppers, The Faces y Laura Nyro-, seguramente, se hablará de una gira mundial, un disco con canciones nuevas y todas esas fantasías que por estos días les quitan el sueño tanto a los fanáticos del grupo como a los poderosos de la industria de la música, ansiosos por más regresos que muevan la rueda de la nostalgia rockera una y otra vez.
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